Por: Felix Santana, administrador financiero de RD.
Entre los temas que trata la administración financiera se aborda el tópico de las emisiones de deuda a largo plazo o bonos en sus diferentes clasificaciones, siendo una de ellas los bonos soberanos o los emitidos por un gobierno a los fines de coadyuvar con el financiamiento del presupuesto del Estado.
Conocedores de la literatura financiera tratan de que la estructura de capital de una institución privada, está conformada por acciones comunes u ordinarias, acciones preferentes, utilidades retenidas y emisiones de deudas o instrumentos de deuda a largo plazo (bonos), como fuentes de financiamiento de sus operaciones inherentes, financiamientos que generan costo de capital, el cual debe ser menor a la tasa interna de retorno (TIR).
El Presupuesto General del Estado es financiado como se sabe, con impuestos, financiamientos (empréstitos locales e internacionales y emisiones de deuda a largo plazo (bonos soberanos) donaciones y transferencias.
De la confianza en una economía depende mucho de que los inversores o inversionistas, se interesen por la adquisición de la emisión de bonos que realiza un gobierno, con el propósito de financiar sus operaciones gubernamentales.
Lógico, como parte de esa confianza se incluye un menor riesgo país, la evaluación que realizan las agencias calificadoras de riesgo de la economía que exhibe en un momento determinado una nación para que los inversionistas estén dispuestos en adquirir dichos instrumentos financieros.
También los inversionistas se interesan en conocer el EMBI (Emerging Markets Bonds Índex o indicador de Bonos de Mercados Emergentes) el cual es el principal indicador de riesgo país y es calculado por JP Morgan Chase.
Dicho indicador es la diferencia de tasa de interés que pagan los bonos denominados en dólares, emitidos por países subdesarrollados y los Bonos del Tesoro de Estados Unidos, que se consideran libres de riesgo.
Este diferencial (también denominado spread o swap) se expresa en puntos básicos (pb). Una medida de 100 pb significa que el gobierno en cuestión estaría pagando un punto porcentual (1%) por encima del rendimiento de los bonos libres de riesgo, los Treasury Bills.
Los bonos más riesgosos pagan un interés más alto, por lo tanto el spread de estos bonos respecto a los bonos del Tesoro de Estados Unidos es mayor.
Esto implica que el mayor rendimiento que tiene un bono riesgoso es la compensación por existir una probabilidad de incumplimiento en el pago de rendimiento y la redención de los mismos.

Emisión exitosa
Recientemente el Gobierno Dominicano, a través del Ministerio de Hacienda y Economía, completó una emisión de bonos soberanos en los mercados internacionales por un monto de US$2,750 millones.
La emisión se estructuró en dos tramos: US$1,250 millones con vencimiento a 8 años y una tasa de 5.750% y US$1,500 millones con vencimiento a 12.25 años.
Los intereses que el gobierno pagaría por la emisión de dichos bonos ascenderían a unos US$1,705.06 millones.
De ese monto, aproximadamente US$575 millones corresponden al primer tramo y US$1,130.06 millones al segundo.
El pago anual sería de US$164 millones y el capital (US$2,740 millones) el cual se amortizará al vencimiento de cada bono. Definitivamente, se trató de una emisión exitosa.
Aunque el costo promedio ronda el 6%, superior al de emisiones realizadas entre 2013 y 2019 cuando las tasas oscilaron entre 4% y 5%, ellos responden principalmente a un entorno internacional de tasas base más elevadas, especialmente en los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
De manera que el costo de la emisión de estos bonos responde al contexto internacional que hoy se vive, el cual es de mucha incertidumbre a nivel global.
La diferencia de apenas 0.40 puntos porcentuales entre las tasas aplicadas a los dos tramos (5.75% a 8 años y 6.15% a 12.25 años) revela que el mercado mantiene confianza en la economía dominicana en el mediano plazo.
De igual manera, el diferencial entre las tasas de esta emisión y las de los bonos del Tesoro que actualmente se sitúan entre 4% y 4.5% refleja una prima de riesgo moderada, entre 150 y 220 puntos básicos, según el tramo.
Esto sugiere una percepción de riesgo contenida para un emisor emergente que aún no cuenta con grado de inversión pleno.
En un entorno de tasas globales altas, colocar deuda a 12 años por debajo del 6.5% constituye una señal positiva.
En cuanto a la demanda, la emisión fue sobresuscrita 2.6 veces US$7,200 millones frente a una oferta de US$2,750 millones, lo que evidencia confianza en la estabilidad macroeconómica de la República Dominicana, una percepción de riesgo relativa baja y un contexto de alta liquidez internacional en busca de rendimiento, entre otros factores favorables.
Una demanda equivalente a 1.5 veces habría sido aceptable, dos veces, buena, pero al superar 2.5 veces la oferta, puede calificarse sin dudas como sólida.
Se estima que para que el país asimile adecuadamente el costo de este financiamiento será necesario asegurar un crecimiento nominal o bienes y servicios a precio del momento del PIB en dólares por encima de su tasa potencial.
Los recursos de esta emisión serán destinados a proyectos de inversión pública.
El gobierno reitera compromiso con una política fiscal responsable, transparente y sostenible, orientada a preservar la estabilidad macroeconómica, promover el crecimiento económico e impulsar el bienestar de la gente.
Es menester recordar que el Congreso Nacional aprobó a través del Presupuesto General del Estado 2026 la emisión de deuda por RD$401 millones, con el objetivo de financiar el Presupuesto del presente año.
Como se advierte esta emisión de bonos y la acogida que ha tenido entre los inversores en los mercados de capitales internacionales es una muestra más que fehaciente del excelente manejo de las finanzas públicas y la economía que realiza la presente administración gubernamental.
En casi 6 años de gobierno presidido por el ciudadano presidente Luis Rodolfo Abinader Corona, del Partido Revolucionario Moderno (PRM) que acaba de cumplir apenas 11 años de fundado, de muestras la vocación de servicio y la competencia de administrar de gestionar el Estado Dominicano, inclusive más allá del año 2028.
Estudios de la universidad de Harvard proyecta a la República Dominicana con un crecimiento de 3.38% anual hasta el 2034, lo que permite asegurar que con una gestión de gobierno como la que actualmente regentea la nación dominicana se puede alcanzar dicha meta sin temor alguno.
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