CALIFORNIA.- Las Grandes Ligas levantaron oficialmente el telón de la temporada 2026 con una tarde-noche de espectáculo en San Francisco, donde los Yankees de Nueva York vencieron con autoridad 7-0 a los Gigantes en el único partido de la jornada inaugural, disputado en el Oracle Park, escenario de una ceremonia de apertura cargada de creatividad, tecnología y efectos visuales que le dieron un brillo especial al arranque de la nueva campaña.
Pero una vez se apagaron las luces del show, fueron los Yankees quienes encendieron los bates y marcaron el ritmo del primer juego del año.
El zurdo Max Fried fue la gran figura desde el montículo, trabajando seis entradas y un tercio en blanco, en las que apenas toleró dos imparables, otorgó un boleto y ponchó a cuatro bateadores. El veterano abridor dominó por completo a la alineación de San Francisco, mezclando bien sus pitcheos y neutralizando cualquier intento ofensivo de los locales desde el arranque.
La ofensiva neoyorquina se encargó de resolver temprano ante el estelar derecho Logan Webb, a quien atacaron con fuerza en la segunda entrada. En ese episodio, los Yankees fabricaron un rally de cinco carreras limpias que inclinó el partido de manera definitiva. El batazo que coronó la rebelión fue un triple remolcador de dos carreras de Trent Grisham. Webb terminó castigado tras una salida en la que no pudo contener el empuje ofensivo de la visita y cargó con la derrota.
Los Yankees ampliaron su ventaja más adelante y respaldaron una labor colectiva muy sólida, incluso en una noche discreta para su principal figura ofensiva. Aaron Judge se fue de 5-0 con cuatro ponches, pero el resto del lineup respondió lo suficiente para que su ausencia con el madero no pesara en el resultado.
Entre los más destacados estuvo el dominicano Austin Wells, quien bateó de 3-2, con una carrera anotada y una empujada.
Por los Gigantes, el dominicano Rafael Devers conectó de 4-1 bateando como tercero en el orden, mientras que su compatriota inmediatamente detrás en la alineación se fue de 4-0, en una noche complicada para una ofensiva que nunca encontró respuestas ante el pitcheo neoyorquino.
En el cierre del juego, aunque sin oportunidad de salvamento, el también dominicano Camilo Doval lanzó el noveno episodio sin permitir carrera limpia, poniendo el candado final a una noche que perteneció por completo a los Yankees.








