Santo Domingo. La violencia parece avanzar hoy con normalidad alarmante en República Dominicana, donde cada día surgen casos de homicidios, agresiones, feminicidios y ataques con armas blancas o de fuego, que reflejan un deterioro de la convivencia social.
Basta observar la portada del portal del Ministerio Público para entender la dimensión del problema.
Solo este martes aparecen seis hechos violentos: una mujer condenada por atacar con un bisturí a una niña de 11 años en una escuela de Azua; un hombre sentenciado por cercenar la mano de otro con un machete; un imputado por asesinar a su pareja en Santo Domingo Este; un agente policial acusado de matar a su compañera sentimental e intentar ejecutar a un familiar; y otro condenado por homicidio en Higüey.
LA AGRESIVIDAD ES PARTE DE LA COTIDIANIDAD
Lo más preocupante es que no se trata de una jornada aislada. Son hechos que se repiten diariamente y que evidencian que la agresividad es parte de la cotidianidad dominicana.
Detrás de cada expediente hay familias destruidas, niños marcados por el trauma y comunidades que viven bajo temor e incertidumbre.
La pregunta es inevitable: ¿hasta dónde llegará esta espiral de violencia y qué se hará realmente para detenerla?
Las respuestas no pueden limitarse únicamente a condenas judiciales después de ocurridas las tragedias. El país necesita políticas preventivas más efectivas, mayor atención a la salud mental, control de armas, educación en valores y fortalecimiento de la seguridad ciudadana.
ENFRENTAR CRIMINALIDAD EN ESPACIOS SOCIALES
También urge enfrentar la cultura de agresividad y criminalidad que se refleja en muchos espacios sociales, coinciden en señalar analistas.
Cuando incluso centros educativos y hogares se convierten en escenarios de ataques mortales, queda claro que el problema supera el ámbito policial y judicial.
Se trata de una crisis social que requiere una respuesta integral del Estado y de toda la sociedad.
Mientras los casos sigan acumulándose día tras día, la sensación de inseguridad crece y la violencia seguirá cobrando vidas en el país.










