SANTIAGO DE LOS CABALLEROS.- El Cuarto Tribunal Colegiado de Santiago condenó a 20 años de prisión a un hombre que violó a una niña de 12 años.
César Alberto Contreras Javier fue declarado culpable de violencia basada en género, violación sexual agravada y abuso psicológico y sexual.
La denuncia fue interpuesta por la progenitora de la víctima ante la Unidad de Atención Integral a Víctimas de Violencia de Género, Intrafamiliar y Delitos Sexuales de la Fiscalía de Santiago, y refirió que la menor fue objeto de amenazas de muerte, golpes y agresión verbal y psicológica por parte de Contreras Javier para obligarla a guardar silencio sobre lo ocurrido.
El Ministerio Público recolectó evidencias periciales y materiales, además de practicar evaluaciones físicas y emocionales que evidenciaron el daño provocado por el procesado.
TESTIMONIO Y DAÑO PSICOLÓGICO
El testimonio de la víctima, que coincidió con el resultado de la evaluación pericial, permitió verificar los hechos de violación sexual que sufrió durante más de dos años por parte del encartado, quien se valió de la confianza con la familia de la menor para cometer los hechos.
El informe sobre determinación del daño psicológico reveló que la víctima desarrolló un trastorno de ansiedad elevada, sentimientos de culpa, vergüenza, asco y temor, así como pesadillas que le impedían conciliar el sueño, como consecuencia de la agresión sufrida.
15 AÑOS PARA HOMBRE VIOLO NIÑA EN VALVERDE
MAO.– Un tribunal de la provincia Valverde condenó a 15 años de prisión a Leo Morel Martínez, hallado culpable de violar sexualmente en repetidas ocasiones a una niña, quien tenía 10 años cuando se conocieron los hechos denunciados, ocurridos en 2025, informó el Ministerio Público.
La condena fue dictada por el Tribunal Colegiado de Valverde, luego de que el órgano acusador presentara las pruebas que demostraron la responsabilidad penal del procesado por los abusos cometidos contra la menor.
LA DENUNCIA Y EL INICIO DE LA INVESTIGACIÓN
De acuerdo con el expediente, la investigación estuvo encabezada por la fiscal Nurys Arelis Espinal Uceta y comenzó después de que la madre de la niña denunciara las agresiones sexuales atribuidas a Martínez, quien era una persona de confianza de la familia.
La madre tuvo conocimiento de lo sucedido luego de que el centro educativo donde estudiaba su hija la notificara de las revelaciones realizadas por la menor durante una conversación con el Departamento de Psicología de la escuela.
Según las declaraciones de la víctima, los abusos comenzaron cuando tenía siete años, situación que el agresor habría aprovechado debido a la cercanía y al acceso que tenía al entorno familiar.










