KIEV.- Al menos 30 personas murieron este jueves tras un ataque ruso contra dos autobuses de pasajeros en Kramatorsk, una ciudad próxima al frente de combate en el este de Ucrania, según informaron las autoridades locales.
La Fiscalía Regional de Donetsk elevó a 30 el número de víctimas mortales y precisó que otras 18 personas resultaron heridas. La gobernación regional comunicó el mismo saldo y anunció la suspensión del transporte público en la ciudad después de la ofensiva.
Las autoridades no difundieron de inmediato detalles sobre el tipo de armamento utilizado ni sobre la identidad de las víctimas. El ataque alcanzó dos unidades de transporte de pasajeros durante la mañana, de acuerdo con el parte de la fiscalía.
Kramatorsk se encuentra en la región de Donetsk, uno de los principales escenarios de la guerra iniciada por Rusia a gran escala en febrero de 2022. La ciudad ha sido durante meses un punto logístico relevante para Ucrania por su cercanía con las zonas de combate.
RUSIA HABÍA ATACADO OTRAS SEIS REGIONES
La ofensiva en Kramatorsk se produjo un día después de que Rusia atacara seis regiones de Ucrania con drones y misiles. Según las autoridades ucranianas, esa operación dejó al menos 19 muertos y provocó daños en instalaciones energéticas, viviendas y áreas industriales.
El mayor número de víctimas de ese ataque se registró en Pryluky, en la región de Cherníguiv, donde murieron 13 personas, entre ellas cuatro menores de edad. Otras 50 resultaron heridas, según el Servicio de Emergencias de Ucrania.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que la infraestructura energética figuraba entre los objetivos centrales de la ofensiva. La Fuerza Aérea ucraniana indicó que Rusia lanzó 70 misiles y 130 drones; las defensas derribaron 39 misiles de crucero, cinco balísticos y 117 drones.
LA ENERGÍA, EN LA MIRA Y EL TEMOR AL INVIERNO
Los ataques contra la infraestructura energética se suman a la preocupación de Ucrania ante la proximidad del invierno. Documentos rusos interceptados por la inteligencia ucraniana, citados por la agencia EFE, señalan que Moscú buscaría afectar la generación, transmisión e importación de electricidad, además de aislar de la red a centrales nucleares que permanecen bajo control ucraniano.
En varias zonas del país ya se reanudaron los cortes eléctricos tras recientes bombardeos. Expertos y autoridades locales advierten que una interrupción prolongada del suministro podría afectar la calefacción, el agua y otros servicios esenciales durante los meses de bajas temperaturas.
La continuidad de los ataques también ha aumentado la presión sobre las defensas aéreas ucranianas, en particular frente a misiles balísticos, cuya interceptación depende en gran medida de los sistemas Patriot proporcionados por aliados occidentales.









